domingo, 18 de marzo de 2007

Resumenes en español de libro "deadheads"

Aqui estan los tan esperados resumenes en español del aburrido libro "deadheads". Los hicimos carlitos y yo ace kasi un año. ahora los ponemos en vuestras manos para que os sea mas facil "estudiar" el libro, si algun canalla los utiliza para copiar no nos acemos responsables.

Tambien os dejamos unos videos interesantes mas abajo, para que el blog no se haga tan aburrido e iremos actualizando con algunas novedades.


INTRODUCCIÓN DE LA HISTORIA

¿Cómo pueden estar relacionadas las rosas con el asesinato? Un jardín rosa en verano es un lugar encantador, lleno de colores y fragantes perfumes y el pacífico zumbar de las abejas. Pero no hay nada que hacer con la envidia, el odio, la codicia, la venganza- que son los motivos más normales de los asesinatos.

Los jardines de la Casa Rosemont son muy hermosos, y Patrick Aldermann está, con razón, orgulloso de sus rosas. De veras, él parece pensar en poco más, así que es todavía más sorprendente cuando su jefe, Dick Elgood, lo denuncia a la policía por intento de asesinato. ‘Elgood está ido de la cabeza,’ dice el Superintendente Jefe Dalziel, pero, por si acaso, él le dice al inspector Pascoe que investige.

El inspector Pascoe prefiere cazar ladrones, pero comienza obedientemente a hondar en el pasado de Patrick Aldermann. Mientras tanto, su mujer, Ellie, se hace amiga de la mujer de Aldermann, y el joven Policía Cadet, Singh descubre alguna información interesante sobre los turistas de la casita de la playa de Elgood. Los asuntos personales los empieza a mezclar con los profesionales. Sin embargo, Pascoe continúa hondando, y comienza a sorprenderse, entonces se pone más y más desconcertado…




PARTE 1

“Muerte en un jardín de rosas”

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Mrs Florence Aldermann odiaba ver su jardín tan descuidado. Su viejo jardinero, Caldicott, y su hijo, Dick, no habían trabajado adecuadamente. Eso era porque ella se había negado a contratar al hijo de Dick, Brent. Brent había robado algunas frutas de su jardín, y eso era un delito serio para Mrs Aldermann. Ella tendría que librarse de los Caldicotts.
Con este pensamiento en su mente, ella tomó su afilado cuchillo y con furia cortó las flores marchitas de un rosal. Así como la poda caía en el cubo, ella se percató de que alguien estaba mirándola.
‘Patrick,’ llamó con enfado, ‘¡ven aquí!’
Poco a poco el chico fue hacia ella. De unos once años, era aún pequeño para su edad. Su cara era pálida y falta de expresividad.
Mrs Aldermann no podía ver a Patrick sin sentir furia. Ella estuvo enfadada cuando su sobrina Penelope tuvo a este niño no deseado. Ella se enfadó también cuando Penelope se negó a decir quién era el padre. Él enfado de Mrs Aldermann fue fuerte y duradero. Ella aún se sentía enojada por el pobre Eddie Aldermann, su marido, que murió hacía dos años dejándola a ella sola y al cuidado de Rosemont, esa gran casa y sus exigentes jardines. Finalmente, ella estaba enfadada consigo misma por envejecer y cansarse, enfadada consigo misma por haber tenido un ataque al corazón mientras estaba de compras en London hacía seis meses.

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Con suerte Penelope había estado con ella cuando la enfermedad le atacó. Penny era sensible, tranquila y una excelente enfermera. Nada molestaba a Penny. Ella no ha se había mostrado enfadada ni amargada, por ejemplo, cuando se dijo que después de la muerte de Mr Aldermann el dinero que él le había dado a ella durante años cesaría.
Florence Aldermann salió de su hospital privado tan pronto como ella estuvo bien para viajar, y volver a Rosemont. Penny vino con ella y la cuidó perfectamente. El único problema fue que a donde Penelope fuera, Patrick tenía que ir también. A pesar de eso, Mrs Aldermann había propuesto a su sobrina que se quedara en Rosemont permanentemente. La casa era tan grande para vivir ella sola, y Penny le estaría agradecida -estaba segura- por haberle ofrecido una casa en semejante lugar tan apreciado de Yorkshire. Ella no pudo creer lo que oía cuando Penelope dijo que echaba de menos London, y tuvo que plantearse la oferta de su tía. ¡Cómo podía alguien preferir un diminuto y oscuro piso de London a una excelente casa antigua como Rosemont, con sus hermosos jardines!
Mrs Aldermann estaba por hablar con enfado a Patrick, pero antes de que ella pudiera abrir su boca, el chico dijo, ‘El tío Eddie solía hacer eso. ¿Por qué estás haciéndolo?’
Su interés la sorprendió. Ella habló con menos enfado de lo que había planeado.
‘Cuando las flores se marchitan y comienzan a morir,’ dijo ella, ‘Nosotros tenemos que cortarlas, para que nuevas flores puedan crecer. Nosotros lo llamamos poda.’ Mientras hablaba, cortaba de manera experta otra cabeza marchita, con fragante olor a rosa.
‘Poda,’ repitió él. ‘Así que pueden crecer nuevas flores jóvenes.’
‘Cierto, Patrick.’





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Ella se sintió casi contenta con el chico. Por primera vez, lo miraba con entusiasmo. Los Caldicotts le habían fallado, pero ¿y qué? si Patrick estaba aprendiendo a cuidar sus rosas ¡Él podía llegar a ser un excelente –y barato- jardinero!
Ella le sonrió.
‘Aquí, Patrick, toma el cuchillo. Te enseñare a cortar las cabezas marchitas. Ten cuidado. Está muy afilado. Pertenecía a tu tío abuelo Eddie.’
Con cuidado, él cogió el cuchillo con su mano.
‘Déjame que te vea quitar esta cabeza marchita,’ Le ordenó ella. Ella cogió una flor muerta. ‘Córtala justo por aquí, Patrick. ¡Patrick! ¿Me estás escuchando?’
Él miró el cuchillo de su tía abuela. Su cara no estaba tan inexpresiva como habitualmente. Había algo nuevo allí. Él ignoró la rosa muerta, y poco a poco levantó el cuchillo de forma que la luz del sol brilló en el pulido acero.
‘¡Patrick!’ dijo Mrs Aldermann, dando un paso atrás.
La rosa que ella le había estado sosteniendo a él escapó de su mano, y sus espinas se clavaron terriblemente en su brazo. Entonces sintió otras sensaciones punzantes más violentas en su hombro y cuello, que no tenían nada que ver con las espinas de la rosa.
Ella gritó antes de desplomarse sobre las rosas. Los pétalos de las rosas muertas cayeron sobre ella.
Patrick esperó hasta que todo había pasado. Entonces dejó caer el cuchillo, y corrió hacia la casa, gritando a su madre.

PARTE 2

Capítulo 1

“Creo que alguien está matando a la gente”

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Richard Elgood tenía sesenta años, pero conforme él iba a casa de Peter Pascoe, se movía como un bailarín con sus suaves zapatos de cuero.
Pascoe estrechó la mano a Elgood y sonrió.
‘Siéntese, Mr Elgood. ¿Cómo puedo ayudarle?’
Elgood no sonrió, aunque tenía la cara alegre y agradable.
‘No estoy seguro de por dónde empezar, inspector,’ dijo él.
Ambos se sentaron. Pascoe esperó, mirando al hombre, fijándose en su corbata de seda, su pisa-corbatas de oro, la cara confección de su traje.
‘Por favor, Mr Elgood,’ dijo Pascoe. ‘Hábleme sobre ello.’
Elgood respiró hondo.
‘Hay un hombre. En nuestra empresa. Pienso que está matando gente.’
Pascoe estaba cansado. Había estado trabajando durante mucho tiempo las noches anteriores, esperando en un jardín a unos ladrones que nunca vinieron. Quería dormir desesperadamente.
‘¿Puede darme un poco más de detalles?’ preguntó él.
‘Desde luego que puedo,’ dijo Elgood. ‘Prefiero contárselo a mi amigo Andy Dalziel, pero si él confía en usted, yo confiaré también.’
Él sonrió a Pascoe, y Pascoe dijo, ‘Mr Dalziel siente mucho no poder charlar con usted.’

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Lo que el Detective Jefe Superintendente Dalziel dijo realmente fue, ‘Yo no puedo perder el tiempo con el viejo Dick Elgood esta mañana. Atiéndelo por mí. Y tómatelo en serio. Él tiene una mente despierta, ha hecho más dinero del que tú y yo hemos visto nunca, y tiene mucha influencia en esta parte de Yorkshire.’
‘Todo correcto,’ dijo Pascoe, ‘pero ¿quién es Elgood? ¿Qué es lo que hace?’
‘Oh, has oído su nombre,’ Dalziel se sonrió, mostrando dientes amarillentos. ‘Todos nosotros lo hemos oído algunas veces.’ Entonces él se fue, dejando a Pascoe desconcertado.
‘Ahora, Mr Elgood,’ dijo Pascoe. ‘Dices que este hombre trabaja para tu empresa. ¿Qué tipo de compañía es?’
‘¿Nunca ha utilizado un aseo?’ preguntó Elgood.
Pascoe se quedó mirándolo, sin palabras.
‘Entonces has visto mi nombre,’ Elgood continuó. ‘Nosotros hacemos aseos, lavabos, todo ese tipo de cosas.’
‘¡Por supuesto!’ Pascoe exclamó. ‘Cerámicas Elgood. Debería haberlo sabido.’
‘Yo construí esa empresa con mis propias manos,’ dijo Elgood orgulloso. ‘Empecé sin nada, y estoy donde estoy por trabajar y trabajar solamente.’
‘Y este…er…el asesino,’ dijo Pascoe. ‘¿Trabaja para ti?’
‘Sí.’
‘Bien, ¿quién es él? Debes decirme su nombre.’
Elgood dudó. Entonces dijo en voz baja, ‘es Aldermann. Patrick Aldermann.’
Después de ese día, Pascoe fue a ver al Superintendente Jefe Dalziel, y le contó lo que Elgood le había dicho.
Dalziel se rió. ‘¡Dick siempre ha sido un poco raro, pero nunca antes pensé que estuviera realmente ido de la cabeza!’

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‘¿Tú lo conoces bastante bien, no?’ Preguntó Pascoe.
‘Lo conozco desde hace años. Es todo un personaje, el viejo Dick. Si tú supieras cómo se viste, con camisetas de seda y anillos de oro. Si tú lo hubieras visto dos veces en London, pero no esperes que un tipo sencillo de Yorkshire crezca en un sitio como ese. ¡Y las mujeres! Una nueva cada semana, si te crees los rumores. ¡Ojalá tuviera el secreto de su éxito!’
‘Ya veo, señor,’ dijo Pascoe ‘¿Exactamente para qué me quería?’
‘Cuéntame lo que sabes hasta ahora.’
‘Elgood piensa que Aldermann ha matado a dos hombres que trabajaron para su empresa. Sus nombres eran Brian Bulmer y Timothy Eagles. Bulmer murió en un accidente de coche después de la fiesta de la oficina en la pasada navidad. Eagler sufrió un ataque al corazón en su mesa de trabajo.’
‘¿Por qué piensa Dick que Aldermann estaba implicado?’
‘Estaba a punto de decírtelo. Aldermann estuvo dándole bebidas a Bulmer en la fiesta, casi forzándolo a beber demasiado para que condujera sin cuidado, dice Elgood. Y Aldermann compartía oficina con Eagles.’
‘¿Por qué querría Aldermann matar a Bulmer y a Eagles?’
‘Aldermann es ambicioso. Bueno, no exactamente ambicioso…’
‘Aclara tu pensamiento. ¿Lo es o no lo es?’
‘Elgood no cree que Aldermann esté muy interesado en su trabajo,’ Explicó Pascoe, ‘Así que no es muy ambicioso. Pero necesita más dinero. Él mejoraría su suerte con un sueldo mejor con Bulmer y Eagles fuera de su camino.’
‘¿De verdad Dick cree eso?’ dijo Dalziel. ‘Algo más debería haber ocurrido para hacer venir a la policía. ¿Qué fue?’

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‘Tienes razón,’ dijo Pascoe. ‘Algo más ocurrió. Al parecer tuvo una pelea con Aldermann el viernes pasado. Elgood le dijo a Aldermann que no tenía intención de ascenderlo, aunque a Bulmer y a Eagles si los había ascendido. Entonces tuvo que salir a una reunión, y después de eso volvió a su oficina y trabajó hasta tarde. Cuando se acercó a la lámpara de su lugar de trabajo, recibió una potente descarga eléctrica. Él pensó que era sólo un accidente. Entonces ayer por la mañana él fue a abrir la puerta de su garaje – uno de esos metales que están por fuera y por dentro de las puertas. Se desprendieron sus soportes y estuvieron a punto de caer sobre él. Afortunadamente, consiguió saltar a tiempo. Ahí fue cuando empezó a sentirse asustado.’
‘Um,’ dijo Dalziel. Él se rascó su enorme estómago afanadamente. ‘¿Por qué Dick no quiere ascender a Aldermann?’ preguntó él.
‘Por dos razones, señor. La primera es simplemente que él no cree que Aldermann sea muy bueno en su trabajo. La segunda es política de la oficina. Hay algunas personas en la Junta Directiva de la empresa que querrían debilitar la posición de Elgood como presidente y conseguir algunos de sus poderes. Ellos quieren a Aldermann en la Junta sólo porque saben que Elgood no lo quiere.’
‘¿Eso es un hecho? Pienso que deberíamos echarle un vistazo a Mr Aldermann nosotros mismos, ¿no crees? ¿Tienes alguna buena idea para ir y verlo sin levantar sospechas?’
‘En realidad, yo tengo una, señor,’ dijo Pascoe. ‘El sargento Wield me ha dado alguna información interesante a cerca de un coche que ha sido rayado, probablemente por vándalos, mientras estaba aparcado en la ciudad el otro día. Al parecer el propietario es una tal Mrs Daphne Aldermann, que vive en la Casa Rosemont.’



Capítulo 2

“Daphne Aldermann hace una nueva amiga”

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Patrick Aldermann estaba de pie en el jardín de Rosemont, respirando el perfume de su rosas. Doradas, rosas, amarillas y rojas, ellas producían una maravillosa vista, y se sonrió a sí mismo mientras revisaba las flores que tanto quería.
La vida ha sido buena con Patrick. En sus primeros treinta años el aún parecía joven y guapo. Estaba felizmente casado, y tenía un hijo y una hija, ambos iban a caros colegios privados.
Su momento de tranquila satisfacción en el jardín no duraría mucho. La voz de su hija Diana le recordó que ese día tenía que llevar a su hija al colegio. Normalmente lo hacía su mujer Daphne, pero su coche había sido destrozado por vándalos, y estaba en el garaje, siendo reparado.
Él además sabía que antes de irse debería encontrar el momento para hablar con sus jardineros. Ellos eran los Caldicotts, la misma familia que había trabajado para su tía abuela. El viejo hombre había muerto, y ahora Dick, su hijo Brent y dos jóvenes asistentes mantenían los jardines bien cuidados y arreglados. Uno de ellos se había dejado la puerta del invernadero abierta, y Patrick quería dejarles claro a todos ellos que eso era una falta grave. En el futuro sería mejor si ninguno de ellos entraba en el invernadero.

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Daphne Aldermann esperó pacientemente a su marido, aunque ella quería hablar con el profesor de su hija esa mañana y estaba ansiosa por ir. Ella sabía lo importante que era el jardín para Patrick. Era una mujer alta, bella y rubia, que se había casado joven, poco después del accidente que le había costado la vida a su padre. Ahora, doce años después y con dos niños, ella sabía que era muy afortunada –en todos los sentidos. Pero ella sentía que realmente no conocía a su marido. Él parecía vivir en un mundo diferente al de ella, un mundo en el que el futuro era tal y como el pasado. Eso era extraño y alarmante para ella.
El sol estaba brillando mientras ellos salían de Rosemont, pero cuando llegaron al colegio de Diana, el cielo se puso oscuro.
‘¡Oh no!’ dijo Dahne
‘Mira como llueve, ¿no es eso?’ dijo Patrick. ‘¿Tengo que esperarte y conducirte a la ciudad?’
‘No, gracias,’ contestó Daphne. ‘No tengo miedo de un poco de lluvia. ¡Mira! Todas esas están ahí de nuevo.
Ella señaló a un pequeño grupo de mujeres, que estaban de pie cerca de la puerta del colegio. Dos de ellas tenían niños pequeños, y cada una llevaba un letrero en el que habían escrito su propio mensaje. COLEGIOS PRIVADOS = DESASTRE PÚBLICO era uno; otro era COLEGIO GRATUITO PARA TODOS LOS NIÑOS.
‘No les hables,’ Le aconsejó Patrick a ella. ‘Adiós, querida.’
Quince minutos después, encontrándose fuera en la calle con un gran chaparrón, Daphne se sintió menos feliz caminando por la ciudad bajo la lluvia. Miró alrededor por si veía alguna amiga suya, pero las demás madres se habían ido. Así como ella meditaba en la acera, se dio cuenta de que una mujer joven con pelo negro y corto estaba metiendo a un bebé en un coche algo viejo. Daphne se preguntó si la había visto antes, y sonrió con optimismo.
‘Parece que necesitas que te lleven,’ dijo la mujer.
‘Muchísimas gracias. Es muy amble por tu parte,’ contestó Daphne.

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Ella abrió la puerta del coche. Así como ella hizo eso, algo en el asiento de atrás del coche llamó su atención. Las palabras DESASTRE PÚBLICO parecían saltar hacía ella.
‘Es todo cierto,’ dijo la mujer. ‘Yo no hablaré sobre ello.’
Un viento frío estaba soplando en las piernas de Daphne. Ella se subió.
‘¡Qué adorable niño pequeño!’ dijo ella alegremente, mirando al bebé, que llevaba puesta ropa azul.
‘Realmente, es una niña,’ dijo la mujer, ‘y no es siempre tan adorable. La ropa azul es una prueba de las reacciones automáticas de la gente. ¿Por qué tiene que representar el color rosa a la niña y el azul al niño? Déjame que te presente a mi hija, Rose.’
‘Y tú,’ dijo Daphne con indiferencia. ‘¿Eres la madre o el padre de Rose?’
Por un momento la mujer se quedó sorprendida. Entonces echó la cabeza atrás y sonrió fuerte.
‘Madre,’ dijo ella. ‘Mi nombre es Ellie. Ellie Pascoe. Rose y yo vamos a tomar una taza de café. ¿Quieres unirte a nosotras?’
‘¿Por qué no?’ dijo Daphne.
Diez minutos después Daphne se encontraba bebiendo café con leche en el Market Café, donde Ellie y Rose parecían ser clientes bien conocidas. Era agradable y bullicioso y estaba repleto de dependientes del mercado. No era el tipo de lugar al que Daphne normalmente iba a por café. Ella se preguntó si Ellie la había traído allí deliberadamente, esperando hacerla sentir incómoda – una mujer rica entre trabajadores. Ella vio a Ellie mirándola con diversión., cuando de pronto todas las conversaciones en el Café pararon. Alzando la vista, Daphne vio que dos policías habían venido. Uno era un hombre anciano, y el otro un joven asiático, que apenas era un chico.

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Los clientes se relajaron y comenzaron a hablar de nuevo como si estuviera claro que los policías sólo querían una taza de té. Estaban mirando alrededor en busca de una mesa vacía cuando, para sorpresa de Daphne, el hombre viejo fue hacia ella y Ellie.
‘Hola, Mrs Pascoe,’ dijo él. ‘¿Cómo está? ¿Qué tal la pequeña Rose?’
‘Estamos muy bien, Mr Wedderburn. ¿Quién es su amigo? No lo he visto antes.’
‘Este es el Policía Cadete Shaheed Singh,’ dijo Wedderburn. ‘Lo estoy iniciando en las maravillas de la dirección del tráfico. Singh, ésta es Mrs Pascoe, la mujer del Detective Inspector Pascoe.’
Ellie sonrió a Singh.
‘¿Os unís a nosotras?’ dijo ella.
El joven hombre sonrió después a ella, pero Wedderburn dijo, ‘Gracias, pero no podemos. Una taza de té rápida y debemos regresar a trabajar. Me alegro de verla, Mrs Pascoe.’
‘Bien,’ dijo Daphne, cuando el hombre se había ido, ‘así que ahora mismo estoy con la policía, ¿yo?’
‘Mi marido está en la policía, sí,’ respondió Ellie, ‘pero yo no. ¿Qué hace tu marido, Daphne?’
‘Trabaja para Cerámicas Elgood.’
‘Así que tienes un gran interés en los lavabos y los aseos, ¿no?’
‘Realmente no,’ dijo Daphne, mostrándose confundida.
‘Exactamente,’ dijo Ellie. ‘Nosotras podemos estar casadas, pero somos, aun así, personas individuales, ¿no crees?’
‘Sí, pero no es tan simple como eso. ¿Qué pasa si yo te digo que mi marido está involucrado en un crimen? ¿No sentirías que deberías contárselo a tu marido?’
Ellie reflexionó sobre aquello por un momento. Entonces dijo, ‘No estoy segura. ¿Y qué si yo te cuento que mi marido estaba investigándoos a vosotros? ¿Sentirías que tendrías que contárselo?’

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Antes de que Daphne pudiera responder, fue interrumpida por una señora bien formada, de mediana edad, que vestía colores vivos y que estaba caminando hacia ellas con una taza de café en una mano, y un gran plato de tarta de chocolate en la otra.
‘¡Hola!’ gritó. ‘Es Daphne Aldermann, ¿no? ¡Encantada de verla de nuevo! Siempre pretendí mantener el contacto, pero la vida da tantas vueltas, ¿no?’
Ella se giró e hizo señas con la mano a tres hombres, que estaban sentados en una mesa al otro lado del Café.
‘¡Voy, encantos! Debo darme prisa, Daphne. ¡Adiós!’
‘Así que conoces a alguien que viene aquí,’ dijo Ellie. ‘Deberías haberle ofrecido a tu amiga que se sentara. Parece una persona interesante.’
‘¿Realmente piensas así? Bien, Mandy Burke no es una de mis mejores amigas. Su marido solía trabajar con el mío, hasta que murió hace cuatro o cinco años. Yo me he encontrado con ella sólo una o dos veces desde entonces. De cualquier manera, ¡no creo que Mandy quiera sentarse con dos mujeres y un bebé mientras haya hombres con los que ella pueda divertirse!’
Ellie se río. Ella estaba encontrando en esa elegante señora una sorprendente y divertida compañera.
‘Cógeme algo más de café, Daphne,’ dijo ella.



Capítulo 3

“Lo más importante en la vida”

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La oficina de Patrick Aldermann todavía tenía el nombre de Timothy Eagles en la puerta. Lo cual no le molestaba. Como sus compañeros sabían, era difícil molestar a Patrick.
Elgood recordó la fiesta que habían hecho en la oficina la navidad anterior. Él vio a Aldermann hablando con el director financiero, Brian Bulmer, y además había visto que Bulmer estaba bebiendo sin moderación. Dick Elgood, sin embargo, tenía su mente en otras cosas. Él dejó la fiesta temprano, para encontrarse con una señora. Horas después, las noticias le llegaron. El coche de Bulmer se había estrellado, minutos después del final de la fiesta, y el había muerto.
Dick Elgood había pasado aquellas navidades sólo en su casita de la playa. Él pensó mucho en la muerte de Bulmer y sobre quién debería remplazarlo en la Junta Directiva. El hombre indicado sería el jefe contable, Timothy Eagles, que era bueno en su trabajo y leal a la compañía. Algunos de los directores, que eran dirigidos por un hombre llamado Eric Quayle, querían a Patrick Aldermann, pero Elgood no los escucharía.
Entonces Eagles murió, sufriendo un fatal ataque al corazón cuando se sentó a la mesa de su despacho. De pronto estuvo claro que Quayle y su grupo querían cometer un serio ataque sobre la presidencia de Elgood. Ellos apoyaban a Aldermann, no porque él era un buen director, sino porque sabían que Elgood no los quería en la Junta. Durante ese año, Elgood se encontró peleando una batalla, una batalla por su supervivencia como presidente de la Junta.

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Aldermann parecía plantearse si sería un miembro de la Junta o no. ‘Honestamente, Dick,’ le dijo a Elgood el último viernes, ‘eso no me preocupa para nada.’
Este hecho enfadó tanto a Elgood que terminó gritando a Aldermann, ‘¡Si tú consigues un lugar en la Junta, será por encima de mi cadáver!’ Patrick continuó sonriendo con educación.
El día anterior Elgood había ido a la policía con su historia, pero desde entonces se había tranquilizado y había recuperado su propio control. Sabía que para él lo más importante en el mundo era mantener el poder que tenía como presidente de la Junta Directiva.
Él llamó a su secretaria a la habitación. ‘Quiero que compruebes algo para mí,’ le dijo a ella. ‘Entérate exactamente cuando tomará sus vacaciones Mr Aldermann este verano.’ Entonces llamó a un número de London, que preguntaba por Mr Raymond Easey.
En su oficina en la planta de abajo, Patrick Aldermann estaba abriendo sus cartas privadas, una de las cuales contenía un grueso montón de papeles. Él, además, telefoneó a alguien a London, y entonces llamó a su secretaria.
‘Yo estaré fuera el próximo jueves y viernes,’ le dijo a ella. Él sonrió de una forma que le hizo pensar a ella lo joven y guapo que él era todavía. ‘Pienso que puedes dirigirlo todo sin mí durante un par de días,’ dijo él.

Cuando Aldermann llegó a casa esa noche, encontró la parte de atrás del coche de Daphne en el garaje. Había sido reparada, y le echó un vistazo a la nueva pintura antes de entrar en la casa.
Diana corrió a recibirlo. ‘Mamá está fuera,’ le dijo a él.

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Él la levantó sobre sus hombros, y juntos fueron a encontrar a Daphne, que estaba relajándose en el jardín. Había llovido temprano, pero en ese momento hacía una noche de junio perfecta.
‘Vi la parte de atrás de tu coche,’ dijo él. ‘¡Mira! La lluvia ha tirado algunos pétalos de las rosas.’
‘Déjalos,’ dijo Daphne. ‘Cogeré unas bebidas. Siéntate y tómate un descanso después del duro día en la oficina.’
Ella fue al interior de la casa. En la distancia, Patrick escuchó el timbre de la puerta de entrada. Un par de minutos después Daphne volvió, trayendo las bebidas, pero además trajo dos hombres consigo. El hombre más viejo era blanco, el más joven asiático, pero lo que hizo a Patrick mirarlos era la fealdad de uno y la belleza del otro.
‘Soy el Sargento Detective Wield,’ dijo el hombre feo, ‘y este es el Policía Cadete Singh.’
‘¿En qué puedo ayudarles?’ Patrick preguntó con educación.
‘Realmente, cariño, ellos quieren verme a mí,’ dijo Daphne. ‘Es sobre el coche. Nosotros podemos hablarlo en la casa así que no te molestaremos.’
‘No me molestaréis,’ dijo Patrick. ‘Estaría interesado en oír lo que la policía está haciendo, y ayudar si es posible.’
‘Muy amable, señor,’ dijo Wield. Él quería dar una buena imagen a Patrick Aldermann, e incluirlo en la conversación si era posible.
Wield se giró hacia Daphne. ‘Ahora, veamos. El lunes de esta semana usted aparcó su coche en el aparcamiento multi-pisos de la Station Street. ¿A qué hora lo dejó allí?
‘A las nueve y quince, creo. Llevé a mi hija al colegio, y entonces conduje por la ciudad para hacer algunas compras.’
‘Y no volvió hasta después de las tres. ¿Pasó usted todo el día de compras?’

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‘Me temo que sí,’ se río Daphne. ‘Cuando yo volví, alguien había encontrado su coche dañado, y la policía estaba allí.’
‘Y cuando dejó su coche, ¿había algunos otros allí?’
‘No lo recuerdo,’ dijo Daphne. ‘Yo podría haber sido la primera. ¿Pasa algo?’
No, Wield pensó, no había pasado nada. Este plan de dar una buena impresión a Aldermann no estaba yendo tan bien.
‘No hay más preguntas,’ dijo él. ‘¿Sabéis si alguien podría querer haceros daño de alguna manera?’
‘¿Por dañar mi coche?’ dijo Daphne, sorprendida. ‘Pero no era sólo mi coche. Otros estaban también dañados.’
‘Lo sé. Pero los rayados de tu coche pueden haber sido palabras. Palabras que sugieren que saben que era un coche de mujer.’
‘Yo había dejado mi sombrero en el coche,’ dijo Daphne. ‘Podrían haberlo visto.’
‘¿Qué palabras estaban rayadas en el coche, Sargento?’ Preguntó Patrick.
‘Es duro de decir, señor,’ Wield dijo con inseguridad. Dalziel diría esas palabras, pensó él. ¡Él disfrutaría avergonzando a esa gente!
‘¿Por qué esas personas dañarían otros coches, si esas palabras estaban dirigidas sólo a mi mujer?’
‘Nosotros tenemos que probarlo todo, señor,’ Wield le dijo a él. ‘Por ejemplo, ¿Qué hay sobre usted? ¿Usted tiene algunos enemigos que podrían querer hacerle algún daño? ¿Conoce a alguien a través de su trabajo?’
Patrick agitó su cabeza ‘Trabajo para Cerámicas Elgood. Puedo pensar que no hay nadie a quien yo no le agrade tanto como para hacerme eso.’
Él no estaba yendo a ninguna parte, Wield pensó desesperadamente. Tendría que contarle a Pascoe que esta visita había sido una pérdida de tiempo.

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De pronto Diana, a quien le había estado pareciendo tímido el Policía Cadete Singh por medio de sus dedos, dijo, ‘Mami, ¿puedo mostrarle a él mis flores?’
‘Oh, no sé…’ Daphne comenzó, pero Singh saltó a sus pies con una sonrisa y dijo, ‘Por supuesto, quisiera verlas. Ven y muéstramelas.’
‘Espero que no le importe, señor,’ Wield le dijo a Patrick. Él es un buen chaval. Y su jardín es un verdadero lujo para los ojos. Especialmente las rosas.’
La sonrisa de Patrick era tan feliz como la de Singh. ‘Es un buen año para ellas,’ dijo él. ‘¿Cultiva usted rosas, Sargento?’
‘Me temo que no,’ dijo Wield. ‘Yo sólo tengo un jardín muy pequeño.’
‘Hay rosas por todo el jardín.’ La voz de Patrick había cambiado, y estaba llena de entusiasmo. ‘Hasta el más pequeño jardín tiene sitio para unas pocas rosas, si eliges las variedades correctas. ¡Y piensa sobre lo excitante de plantar una nueva variedad, y ver cómo se abren las primeras rosas!’
‘Yo veo mucha excitación en mi trabajo,’ sonrió Wield.
‘¿Usted?’ Patrick preguntó seriamente. ‘Yo encuentro que la vida fuera de mi jardín aguarda pocas sorpresas, creo.’
‘En realidad debo ver cómo va la cena,’ dijo Daphne. ‘Y esta vez Diana viene conmigo.’ Ella habló educadamente, pero claramente estaba ansiosa por dejar a Wield y a Singh.
Patrick ignoró eso. ‘Diana está perfectamente feliz,’ dijo él. ‘Ahora mismo la escucho. Y debo mostrar al Sargento una o dos rosas que yo querría recomendarle.’

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Él condujo a Wield por un largo invernadero, donde recogió una bolsa y tomó un cuchillo de un alto estante. El invernadero estaba lleno de herramientas y había un gran armario empotrado con una fuerte cerradura en la puerta.
‘Bueno veo que tiene cerraduras fuertes, señor,’ dijo Wield con aprobación.
‘Tengo que tener cuidado, Sargento, con los niños,’ contestó Patrick. ‘Guardo suficientes pesticidas en ese armario como para envenenar a un ejército.’
Mientras ellos caminaron entre las rosas, él utilizó su cuchillo para cortar flores muertas, que dejaba caer dentro de la bolsa.
‘¿Seguramente usted ha necesitado ayuda con el jardín?’ dijo Wield. ‘Usted no ha podido cuidar todo esto por sí mismo.’
‘He necesitado ayuda,’ le dijo Patrick a él, ‘pero yo hago tanto como me es posible. Este jardín es el centro de mi vida. Sueño con tener más tiempo para dedicarlo a él. Pienso que todos nosotros estamos dañados, ¿no?, por límites en el desarrollo de nuestra verdadera naturaleza –límites forzados en nosotros por las duras condiciones de la vida.’
‘Wield sintió que el hombre le estaba hablando directamente a él, como si Patrick Aldermann pudiera conocer su infeliz historia. Feo como él era, Wield había amado, y había sido amado. Él estaba solo ahora, y no podía soportar pensar en su soledad.
‘Este es un excelente cuchillo,’ dijo él, queriendo cambiar la dirección que la conversación estaba tomando.
Patrick sonrió. ‘Era de mi tío abuelo. Él creó este jardín. Al que quería mucho. Cortar las flores muertas es un triste pero necesario trabajo para un jardinero. Un verdadero amante de las plantas como mi tío abuelo siempre quiere hacerlo de prisa y con cariño. Él necesita el cuchillo más afilado posible.’
El sol brilló en la punta del cuchillo.
‘Ahora, muéstrame eso.’

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Su entusiasmo por sus rosas era algo casi religioso. Wield descubrió que envidiaba al hombre, no por su casa, su jardín o su familia, sino sólo porque él sabía tan bien lo que quería de la vida, y podía disfrutarlo. Él se sintió triste cuando Daphne llamó a Patrick para cenar, y era el momento de que se fueran.
‘Esperé a que fuera todo perfecto para poder jugar con la niña pequeña,’ le dijo Singh mientras ellos caminaban hacia el coche. ‘Pensé que eso te daría más tiempo para hablar con su madre.’
Wield lo miró fijamente por un momento, olvidando que Singh no sabía nada sobre la verdadera razón de su visita.
‘Esa Mrs Aldermann,’ el chico siguió adelante, ‘estaba en el Market Café esta mañana, ¿y adivina con quién estaba? ¡Con la mujer de Mr Pascoe!’
Wield lo miró de nuevo, esta vez fríamente. ‘Se suponía que tenías que estar en la obligación del tráfico, no merodeando alrededor del Market Café,’ dijo violentamente. Ellos condujeron atrás de la Estación de Policía en silencio.



Capítulo 4

Otra muerte en Elgood Ceramics

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Peter Pascoe estaba haciendo bailar al bebé Rose sobre su rodilla. ‘El tonto del viejo Dalziel, el tonto del viejo Dalziel,’ él le cantaba una y otra vez.
‘¿Qué te ha hecho ahora el gordo seboso?’ preguntó Ellie, mientras entraba en la habitación.
‘¡Gordo seboso! Qué forma es esa de hablar enfrente de tu hija,’ dijo Pascoe.
‘Muy gracioso. ¿Qué ha hecho Dalziel?’
‘Oh, nada. Sólo piensa en lo de Elgood y Aldermann. Pero no sé qué quiere que yo haga. Wield fue a verlos anoche…’
‘¿A los Aldermann?
‘Sí. Él fingió que iba todo sobre el coche de tu amiga Daphne.’
‘¿De qué se enteró?’
‘De nada.’
Pascoe no pretendía hablar con su mujer de todos los venenos que Patrick Aldermann guardaba en su invernadero. No había pruebas de que los hubiera utilizado en algo sino insectos. No había pruebas de que las experiencias de Elgood con la lámpara del despecho y la puerta del garaje fueran algo sino accidentes.
‘Tendré que decirle a Elgood que está imaginando cosas,’ dijo Pascoe. ‘Él ha estado tumbado al sol demasiado tiempo en su casita de vacaciones.’
‘De todos modos,’ dijo Ellie, ‘Elgood Ceramics no parece un lugar de trabajo muy saludable. Muchos de ellos mueren de pronto. Esta niña se ha mojado, por el camino.’
‘Nosotros sólo conocemos sobre eso dos muertes. Es tu turno de cambiar a Rose. Yo estoy esperando una llamada de teléfono de la oficina.’
‘¡No dejes que Andy Dalziel te haga trabajar tan duro!’
‘Es un buen policía,’ dijo Pascoe seriamente. ‘Él sabe lo que hace, o ¡espero que lo sepa! De todas formas, él irá a una conferencia en London, y espero que este estúpido asunto sobre Aldermann se acabe mientras él está de vuelta.’
‘Bien,’ dijo Ellie, ‘si eso continúa, espero que me lo cuentes. Se me hace bastante incómodo que mi marido esté investigando al marido de mi nueva amiga.’
Ella recogió a Rose y la subió a la planta de arriba. Mientras ella salía de la habitación, el teléfono sonó. Pascoe lo cogió, dijo unas cuantas palabras, y entonces escuchó atentamente.
‘Les pregunté si lo habían comprobado por mí,’ le contó a Ellie cuando ella volvía de arriba. ‘Ha habido una muerte más en Elgood Ceramics. Un hombre llamado Burke se cayó de una escalera por fuera de su casa. Una muerte accidental, dijo el informador. Sin circunstancias sospechosas. Él era ayudante de Eagles, el jefe contable.’
‘¿Y Aldermann consiguió ese puesto?’
‘Sí. Eso no significa nada, por supuesto, pero preguntaré a Elgood sobre ello. A propósito, ¿cuándo verás a Daphne Aldermann de nuevo?’
‘Nosotras tendremos café mañana. ¿Por qué?’
‘Por nada. ¿Qué virtudes tiene?’
‘Es agradable. Vivaz. Tiene actitudes muy tradicionales de la clase media, por supuesto, pero no es tonta.’
‘¿Es atractiva?’
‘Oh, sí. Bastante atractiva. Realmente sexy, de verdad.’



Capítulo 5

‘Olvida que vine a verte’

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La tarde siguiente Pascoe fue a ver a Elgood a su oficina. Se lo encontró comiendo un sándwich en su mesa de trabajo, parecía ir con prisa y nervioso.
‘¿Has comido?’ Le preguntó Elgood. ‘¡Hombre afortunado! No puedo hablar contigo un rato largo. Tengo que ir a una reunión.’
‘Estos son tiempos duros en los negocios,’ dijo Pascoe.
‘Sí. Mira, estoy comenzando a sentir que he sido un poco blando, llendo a verte. Debería haber pensado sobre ello primero. Lo último que yo quiero es a toda la policía fuera de la oficina, haciendo preguntas a la gente. Yo estaba un poco molesto el otro día, eso es todo.’
Pascoe no dijo nada. Entonces puso una bolsa debajo de la mesa de Elgood. ‘Tu lámpara,’ dijo él. ‘La hemos comprobado. Y la puerta del garaje. No hay pruebas de ninguna acción criminal. No había pruebas, de ninguna de las dos.’
‘Ya veo. Parece que he hecho un poco el ridículo, ¿no? Gracias por llamar, Inspector.’
‘Una cosa más. Un hombre llamado Burke solía trabajar aquí, ¿no?’
‘Sí. ¿Qué pasa con eso?’
‘Él se cayó de una escalera y se rompió el cuello, ¿no? Y entonces Patrick Aldermann consiguió su puesto. Parece un poco sospechoso.’
‘No significa nada,’ dijo Elgood. ‘Un accidente. Y de todas formas, ¡fue hace cuatro años! Bien, yo estoy muy ocupado, y supongo que tú también. Al menos, le he hecho reír a Andy Dalziel.’

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Pascoe estaba a punto de dejar la oficina, cuando vislumbró una fotografía en el mural. Elgood estaba en el centro de él, una sonrisa de seguridad en su cara. Entre los nombres debajo de la foto estaba Aldermann.
‘¿Quién es ese?’ preguntó Pascoe. ‘¿Tiene alguna relación con nuestro Patrick?’
‘Es su tío abuelo,’ dijo Elgood. ‘Eddie Aldermann. Un gran hombre, era Eddie. Muy buen contable. Podía haber sido muy rico, pero lo gastó todo en esa gran casa, Rosemont. Su mujer, Florence, quería la gran casa, y Eddie quería el jardín, y ahí es donde fue a parar el dinero.’
‘¿Tenía niños?’
‘No.’
‘¿Así que ellos dejaron la casa a Patrick?’
‘No. Fue a parar a la sobrina de Flo Aldermann, Penny Highsmith. Una chica simpática, era Penny. Patrick es su hijo.’
‘Así que ella es Penny Highsmith y él es Patrick Aldermann. ¿Cómo es eso?’
‘Oh, Patrick pensó que el sol brillaba gracias a Eddie,’ dijo Elgood. ‘Cambió su nombre a Aldermann, ¿no? Quería ser un segundo Eddie. Bien, él puede cultivar rosas perfectamente, pero él no es el contable que Eddie era, no por bastante trecho.’
‘¿Aun así le diste un empleo?’
‘¿Por qué no? Por Eddie. Patrick estuvo trabajando para una compañía en Harrogate por un tiempo, pero entonces él se salió de allí. No encontró un nuevo trabajo tan fácilmente. Yo pienso que estaba viviendo con el dinero de su tío abuelo, gastando la mayor parte de su tiempo en esos jardines suyos. El trabajo con nosotros era sólo temporalmente, pero entonces Chris Burke murió, así que Patrick ocupó su plaza.’

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‘¿Pero él no tiene gran éxito?
‘No lo hace tan mal,’ dijo Elgood. ‘Su corazón no está en ello, de todas formas. No está realmente interesado. La gente lo aprecia. Él tiene encanto, lo tiene Patrick. Mira, debo irme ahora. Olvida que fui a verte. Olvida lo que te dije sobre Patrick Aldermann. Tú me entiendes, ¿no? ¡Déjalo!’
Pascoe se había quedado sólo. Así que él caminó a fuera del edificio, un hombre moreno alto fue por la puerta justo delante de él. Él paró hasta llegar a un coche, y Pascoe se percató de la maravillosa figura rosa que él vestía en su ojal. Era de un inusual color azul rosado. Seguramente, éste tenía que ser Patrick Aldermann.
Así como Pascoe pasó por al lado del coche, intercambió saludos con el hombre, que dijo, ‘¿puedo llevarte en coche?’
‘No, gracias,’ respondió Pascoe, ‘Tengo mi propio coche aquí. Perdóname, pero no puedo dejar de mirar tu rosa. ¡Qué color más fascinante!’
‘¿Te gusta?’ dijo el hombre. ‘Se llama Azul Luna. Por favor tómalo.’
‘Oh, ¡no puedo!’
‘¿Por qué no? Azul Luna significa improbabilidad. Todos necesitamos un poco de improbabilidad en la vida, ¿no? Debemos encontrar el coraje para alargar la mano y coger lo que la vida nos ofrece.’
Él puso la rosa en la mano de Pascoe.



Capítulo 6

Shaheed Singh investiga

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El Policía Cadete Shaheed Singh estaba en una difícil situación. Caminando pasando las tiendas en su camino a la Comisaría, se había encontrado un par de antiguos amigos del colegio. Ellos parecían contentos de verlo y, como ellos no tenían empleo, tenían mucho tiempo para preguntarle sobre el suyo a Singh, y admirar su uniforme.
El problema era, que el grupo se había crecido a lo grande, algunos juegos tontos habían empezado, y ahora habían cogido su sombrero, y todos estaban probándoselo y riéndose. Él quería ser simpático, pero además quería su sombrero de vuelta, y no sabía cómo conseguirlo.
‘Perdóne, Agente,’ una clara voz de mujer cortó con las risas. ‘¿Puede ayudarme, por favor? Estoy buscando el Chantry Coffee House. ¿Puede indicármelo? ¿Puede llevarme por el camino usted mismo?’
‘Sí, por supuesto,’ dijo Singh. Él extendió su mano, y alguien le dio su sombrero. Se lo puso con cuidado.
Cuando ellos habían caminado una distancia corta, él dijo, ‘Gracias, Mrs Pascoe. Ellos no son malos chavales, sabe. Sólo que no tienen nada que hacer.’
‘Eres más afortunado que ellos,’ dijo Ellie. ‘Tú encontraste un trabajo.’
‘Oh, yo podía haber trabajado en la tienda de mi padre,’ dijo Singh. ‘Yo pienso que prefiero estar en la policia.’
‘¿Y estás disfrutando de ello?’

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‘Se hace un poco aburrido a veces. Soy ambicioso, Mrs Pascoe. Quiero hacerlo realmente bien y ascender rápidamente.’
Él paró mientras ellos llegaban al Coffee House, y pudo ver a Mrs Aldermann esperando en el interior. Que ella y Mrs Pascoe fueran amigas no le sorprendía. A él las dos mujeres le parecían muy similares –seguras de sí mismas, mujeres de clase media que nunca se habían preocupado de cosas como el dinero. Este pensamiento probablemente habría enfadado a Ellie, que consideraba que ella era mucho más moderna y progresista que Daphne.
El Policía Cadete Singh caminó de vuelta a la estación, pensando en Mrs Aldermann. No podía comprender por qué el Sargento Wield había querido hablar con ella tanto tiempo sólo por lo del coche. Él no tenía ni idea de que Wield estaba interesado en Patrick Aldermann.
Cuando el llegó a la Comisaría, la primera persona que vio fue a David Bradley, uno de los hombres que habían sido enviados al parking a examinar los coches dañados.
‘¿Tienes un momento?’ Singh le preguntó a él.
‘¿Qué pasa, joven Shady?’ preguntó Bradley.
‘Esa Mrs Aldermann. La única cuyo coche estaba dañado. Wield ha estado haciéndole preguntas.’
‘¿Wield? ¿Por qué estaba interesado? No hay nada que decir sobre su caso. Un hombre nos llamó. Él estaba enfadado porque su coche había sido arañado. A ella no parecía importarle. Sólo quería subir al coche y marcharse, sin hablar con nosotros.’
‘¿Ella no tenía que parar y poner todas sus compras en la parte de atrás del coche?’
‘¿Compras? Ella no llevaba nada. ¿De qué va todo esto, joven Shady? ¿Estás ya investigando el trabajo de Mr Dalziel?’
‘Justamente intentando aprender cómo se hace,’ dijo Singh. ‘¿Tú decías que todos los coches habían estado aparcados allí a las nueve?’

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‘Sí, ¿todo correcto, Sherlock Holmes? ¿Es eso todo?’
‘Gracias,’ dijo Singh. Él deseaba que Bradley no le hablara a él como si fuera un niño molesto. Nadie más era tratado de esa forma. ¿Lo hacían sólo porque él era negro? ¡Él le enseñaría a Bradley! ¡Les demostraría a todos exactamente cómo de bueno podía ser en su trabajo!

‘Si Elgood dice olvídalo, entonces olvídate,’ dijo Dalziel.
‘Lo siento, señor,’ Pascoe le dijo, ‘pero siento que hay algo que no encaja. Lo más extraño es que Elgood nos contara que Aldermann había matado a Bulmer y a Eagles, pero está seguro de que la muerte de Burke fue un accidente.’
‘Dick tendrá alguna razón, créeme,’ dijo Dalziel. ‘Recuerda, que él no tiene ni un pelo de tonto. El está jugando a algo. Nos enteraremos más tarde o más temprano de lo que es.’
‘Bien, yo no tuve mucha fortuna,’ Pascoe continuó, ‘pero yo me encontré con Aldermann. Él me dio una rosa azul.’
‘Me enseñó sus rosas también,’ dijo Wield, entrando rápidamente.
‘Le costaba hablar al principio, pero realmente vino a la vida cuando habló sobre sus rosas.’
‘¿Está más interesado en las rosas que en su familia?’ preguntó Pascoe.
‘Muchos hombres están más interesados en sus hobbies que en sus familias,’ Dalziel dijo agudamente. ‘Eso no es un crimen todavía.’
‘Realmente quería a esas rosas,’ dijo Wield. ‘Debería haberlo visto podándolas, señor. Tiene un cuchillo especial muy afilado. Lo usa con mucha destreza.’
‘¡Espero que no estés sugiriendo que sólo porque él corta las rosas muertas con su bonito y reluciente cuchillo, le hace lo mismo a la gente!

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‘No, por supuesto que no, señor.’ Añadió Wield.
‘Entonces, ¿Por qué vamos a desperdiciar el tiempo en este asunto?’
‘Es curioso, señor,’ dijo Pascoe inmediatamente.
‘¿Es curioso?’
‘Sí. Me gustaría saber cómo este hombre, que no es muy bueno en su trabajo, es tan opuesto. Puede estar a punto de unir a la Junta Directiva de una importante compañía.’
‘La mitad de las personas que están en la elite de los trabajos no se lo merecen,’ dijo Dalziel. ‘Escucha, él me recuerda a Mr Promedio. Soso, normal; con mujer y dos hijos, con una casa bonita, un jardín bonito. Espero que tenga hasta una vieja y querida madre.’
‘Puedo hablarte sobre esa señora,’ dijo Pascoe. ‘Es Mrs Penelope Highsmith. Vive en London.’
‘¿Highsmith? ¿Por qué no Aldermann? ¿Se casó de nuevo?’
‘Ella nunca ha estado casada. Patrick eligió tomar el nombre de su tío abuelo. Ella nunca le dijo a nadie quién era el padre de Patrick.’
Dalziel no parecía estar escuchando. De repente el explotó, ‘¡Penny Highsmith! ¿Ella vivía aquí?’
‘¡La conozco! La recuerdo bien. Era una chica grande, llena de entusiasmo. ¡Debe ser ella!’
El aspecto de sus ojos le decía a Pascoe que él tenía felices recuerdos de Penny Highsmith. Una sonrisa iluminó su rechoncha cara.
‘Te contaré lo que haremos,’ dijo Dalziel. ‘Yo tengo que ir a esta sangrienta conferencia en London. Estaré fuera un par de días. Tú verás lo que puedes hacer con este asunto mientras yo estoy fuera. No desperdicies el tiempo en ello. Ahora me marcho. Tengo cosas que hacer.’





Capítulo 7

Cómo murió el padre de Daphne

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Daphne Aldermann estaba distraída en encontrar que Ellie y Rose visitaban el Chantry Coffe House con tanta frecuencia como el Market Café.
‘El café es mejor aquí,’ dijo Ellie.
‘Pero estoy segura de que no te gusta la gente, ¿no? Dijo Daphne, mirando alrededor a todas las señoras de mediana edad y clase media.
‘No estoy segura de que me guste estar con un montón de distintas clases de personas,’ dijo Ellie. ‘De uno en uno todos ellos son diferentes.’
‘Cuando tú estás en la iglesia, como mi padre estaba,’ dijo Daphne, ‘tienes que aceptar a todo tipo de gente. ¡Gente que normalmente dan un golpe en tu puerta pidiendo ayuda justo a la hora de la cena!’
‘Tú pobre padre,’ dijo Ellie. ‘¿O tú lo sentiste más por tu madre, que había cocinado la cena, y entonces tenía que ver cómo se enfriaba?’
Daphne sonrió. ‘Supongo que quieres decir que mi madre llevaba una vida infeliz en una familia machista. De hecho, yo hacía la comida. Mamá murió cuando yo era sólo una niña.’
‘Bien,’ dijo Ellie, ‘la gente no debería recurrir a la iglesia para conseguir ayuda. El Estado debería prevenir sus necesidades.’
Daphne se rió. ‘¡Ven! Tú no sabes mucho sobre la naturaleza humana, ¿no? Todo el mundo sabía que papá era un hombre amable, y tenía mucho dinero. Mamá procedía de una familia rica, entiendes.’

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Ella parecía triste, así que Ellie dijo alegremente, ‘Al menos eso significaba que él podía proporcionar algo de ayuda en la casa después de que tú te casaras.’
‘No.’ Daphne parecía estar casi llorando. ‘Él ya había muerto por aquel tiempo. Fue horroroso. Él tuvo que ir a Little Leven a inspeccionar la iglesia, porque la torre necesitaba reparación. Una piedra cayó sobre él y lo mató.’
‘Lo siento tanto,’ dijo Ellie suavemente. ‘Qué cosas tan terribles ocurren.’
Ella se preguntó si debía abrazar a Daphne, pero no estaba segura de qué hacer. Afortunadamente, en ese momento Rose metió su mano dentro de una tarta de chocolate, y la triste historia de Daphne fue olvidada en la confusión. Hablaron durante otra hora antes de organizar dónde se encontrarían de nuevo la semana siguiente.

Ellie y Peter Pascoe tenían una cena tarde esa noche. Él se había retrasado a causa de otro robo en la casa de campo local, mientras, ella atendía un llanto de su bebé que la mantenía ocupada.
Durante la cena ella le habló a él sobre la aventura de Rose con la tarta de chocolate, y continuó hablando sobre Daphne.
‘Ella tenía sólo diecisiete años cuando conoció a Patrick. Él era un contable en Harrogate, y hacía algunos trabajos para la iglesia del padre de Daphne. Cuando decidieron casarse, su padre no estaba de acuerdo con ello. Pensaba que ella era demasiado joven. Entonces él murió. Yo pienso que ella todavía se siente culpable por haberlo disgustado justo antes de su muerte.’
‘¿Cómo murió?’
‘La iglesia lo mató,’ dijo ella misteriosamente.
‘¿El trabajo en exceso?’
‘No. Una piedra de la Little Leven torre de la iglesia cayó sobre él.’

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Pascoe silbó. ‘La gente parece caer muerta a la derecha y a la izquierda de Patrick Aldermann, ¿no?’ dijo él. ‘¡Interesante información! ¡Lo estás haciendo bien!’
‘¡Ahora mira!’ dijo Ellie. ‘Daphne es mi amiga. Yo sólo tuve un agradable cotilleo, no estaba actuando de policía soplona. Yo pensé que todos los asuntos que me contaste sobre los homicidios de Patrick eran sólo chorradas.’
‘Yo pienso que sí lo son,’ dijo Pascoe. ‘Pero ¿quieres decir que no me contarías nada si supieras algo que pueda sugerir que él es un asesino?’
De pronto un llanto de Rose puso fin a su discusión sobre esa interesante pero desconcertante cuestión.



Capítulo 8

El secreto de Daphne

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Shaheed Singh estaba en el último piso del aparcamiento multi-pisos donde el coche de Daphne Aldermann había sido dañado.
Desde su visita a Rosemont con el Sargento Wield, había estado pensando sobre el caso. Él quería con urgencia hacer algo de forma correcta, tener éxito como policía. La mayoría de sus viejos amigos del colegio no tenían empleo. Él suponía que era afortunado, pero en ese momento no lo sentía. Los hombres importantes como Dalziel y Pascoe nunca se fijaban en él, el Sargento Wield parecía pensar que él era un tonto, y algunos de los otros –bien, estaba seguro de que ellos no le querían porque era negro.
Él miraba su reloj. Era la hora. Wedderburn lo estaría esperando para el aburrido control de tráfico.
En ese momento las puertas del ascensor se abrieron y cinco jóvenes salieron. Él conocía a dos de ellos, Jonty Marsh y Mick Feaver. Ellos habían ido a su clase en el colegio.
‘¡Hola, Shady!’ gritaron. ‘¿Qué haces?’
‘Alguien ha estado rompiendo coches,’ les dijo, pensando deprisa. ‘Nosotros tenemos que pillarlos.’
‘¡Nosotros!’ río Jonty. ‘Sólo estás tú aquí. ¡Tú nunca cogerás a nadie!’
‘No,’ dijo Singh seriamente. ‘No lo entiendes. Los otros están escondidos, esperando. Yo he sido enviado para tener unas palabras contigo, porque dije que te conocía del colegio.’

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Él no estaba seguro de que Jonty lo creyera, pero Mick y los otros parecían asustados y culpables. Singh había sospechado de sus viejos amigos. Ahora se estaba asegurando de que ellos habían provocado los daños. Siguió, medio orgulloso de sí mismo, medio avergonzado de su poder sobre esos chicos.
‘El asunto es, que hay más que unos simples daños a unos cuantos coches. Hay un coche en el cual estamos muy interesados. Si tienes alguna información sobre ello, nos ayudarás, y nosotros siempre intentaremos ser amables con la gente que hace eso por nosotros.’
Él les describió el coche de Daphne a ellos. Lo que ocurrió después fue mejor que cualquier cosa que el podía haber esperado.
‘¡Sí, nosotros la vimos perfectamente!’
‘¡Era rubia, sí, era una buena jaca!’
‘¡Nosotros sabemos que ella estaba cogiendo el coche!’
En unos pocos minutos Shaheed Singh descubrió que Daphne Aldermann había aparcado su coche y con las mismas había entrado en otro. Era un gran coche, un BMW, y había un hombre al volante.



Capítulo 9

¿Es Patrick Aldermann un ladrón?

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Peter Pascoe, además se encontró con que no podía parar de pensar en el caso Aldermann. Era una tontería, estaba seguro, pero aquello le fascinaba. Elgood debía estar sufriendo sobrecarga de trabajo, y su imaginación estaba trabajando horas extras. Pascoe lo conocía todo sobre el estrés, y las peculiaridades que causaba a la mente. A Pascoe no le sobraba tiempo para esa tontería, se dijo a sí mismo, así que cogió el teléfono y preguntó por el Inspector Detective Skelwith de la policía de Harrogate. Lo llamó para descubrir si ellos tenían alguna información sobre Patrick Aldermann, que solía trabajar como contable en Harrogate.
‘Lo intentaré,’ prometió Skelwith. ‘Quiero hablar contigo sea como sea. Parece como si los ladrones que has tenido en tu zona hubieran estado trabajando por aquí.’
‘¿sí, no?’ dijo Pascoe. ‘¿Por qué no vengo y te veo esta tarde?’
Él pasó una hora en la casa robada con Skelwith, comparando los métodos usados con sus propios ladrones, y luego, a la hora del té en la oficina, vino la recompensa que Pascoe había esperado.
‘Aldermann trabajó para Bailey y Capstick,’ le dijo Skelwith. ‘Perdió su trabajo, al parecer, y tuvo suerte de que aquello terminara así. Mi consejo, si quieres saber toda la historia, es ir y ver al viejo Capstick. Él está retirado ahora. Su dirección es Church House, Little Leven.’

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Herbert Capstick parecía contento al ver a Pascoe. El viejo hombre estaba en una silla de ruedas, mirando por la ventana su bonito jardín, más allá del cual Pascoe pudo ver una iglesia. Esa parecía ser la iglesia en la que el padre de Daphne se había matado.
El té era servido por un ama de llaves, y Pascoe explicó cuidadosamente que su interrogatorio no era en realidad oficial; sino que él sólo quería satisfacer su propia curiosidad.
‘Creo que puede darme alguna información,’ le dijo al viejo hombre, ‘que seguirá siendo confidencial.’
Herbert Capstick lo miró fijamente por un momento, y entonces sonrió. ‘Muy bien, Mr Pascoe. Le hablaré sobre Patrick. Él vino aquí siendo un joven, recién titulado contable. Era callado, no particularmente bueno en su trabajo, pero bastante agradable. Yo conocía a su tío abuelo Edward muy bien. Él era un contable con mucho éxito. Hizo bastante dinero como para comprar esa vieja casa, Rosemont, y reconstruir ese maravilloso jardín. Patrick adoraba a Eddie, adoraba hablar sobre él, aunque lo había conocido muy poco tiempo. ¿Sabías que cambió su nombre de Highsmith a Aldermann? También heredó el amor de Eddie por las rosas.’
El viejo hombre señaló hacia el jardín.
‘Mira esas rosas. Eddie plantó algunas para mí, hace más de treinta años. Sólo me queda una de aquellas ahora. Patrick remplazó el resto cuando se pusieron viejas también. Las rosas envejecen Mr Pascoe, justo como la gente. Patrick decía que el viejo debe dejar el camino al nuevo, pero el nuevo debe merecerse el puesto. Mírelas. ¿A caso no son hermosas?’
Eran, como Pascoe podía ver, rosas queridas, pero él estaba ansioso por que Capstick siguiera con la historia.
‘¿Por qué Patrick dejó a Bailey y a Capstick?’ él preguntó.
El viejo hombre parecía triste.

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‘Él era deshonesto. Algo bastante inesperado. Un shock terrible para mí. Mire, había una vieja señora, Mrs McNeil. Ella tenía mucho dinero, y quería que Patrick se lo administrara, y confió en él. Ella pensó que él era maravilloso. Entonces, un día él no estaba en la oficina cuando ella llamó. Había mucha gripe por aquel tiempo, y él la había cogido. Mrs McNeil quería algo, y yo tuve que mirar en los libros. Entonces descubrí lo que él había estado haciendo. Durante tres o cuatro años, Mr Pascoe, el había estado, con cuidado y regularmente, robando su dinero.’
Él hizo una pausa, y agitó su vieja cabeza con gran pesar. ‘Le conté lo que había encontrado. Él no lo negó, sólo me escuchó en silencio.’
‘¿No fue usted a la policía?’
‘Primero tuve que contárselo a Mrs McNeil,’ dijo Capstick. ‘Con su abogado presente, por supuesto. Pero no tuve la oportunidad. Patrick pronto estaba bien de nuevo, pero Mrs McNeil tenía además la gripe. Era una señora anciana, y aquello era suficiente como para matarla. Así que ella murió, ves, antes de que yo pudiera contárselo.’
Pascoe siguió con su cara poco expresiva. ‘Pero ¿qué pasó con los parientes que tenían que heredar?’
‘Ella había dejado su dinero a Patrick Aldermann,’ dijo Capstick. ‘A la única persona que él había engañado era a sí mismo. Al final, decidí que no tenía sentido ir a la policía. Le dije que se fuera, y que no quería volver a verlo de nuevo. Yo lo echaba de menos a veces,’ añadió con tristeza. ‘Yo deseo hablar con él sobre rosas de nuevo.’
Cuando Pascoe se levantó para salir, dijo, ‘Esa debe ser la iglesia donde el reverendo Somerton se mató. El padre de Daphne Aldermann.’

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‘Sí,’ dijo Capstick. ‘Oliver Somerton era un buen hombre. Un poco serio en sus costumbres, pero un hombre muy bueno.’
‘¿Lo conoció? Por supuesto, su compañía se encargaba de la contabilidad de su iglesia.’
‘Sí,’ dijo Capstick, ‘pero no sólo de las cuentas de la iglesia. Nosotros cuidábamos su propio dinero también. Era un hombre bastante rico, como esperaba que supiera usted.’
Cuando Pascoe conducía ya lejos, no podía parar de pensar en la escena. Patrick Aldermann conoció a la joven y guapa hija, y entonces encontró alguna excusa para mirar en los libros de contabilidad y ver cuánto dinero tenía su padre.
En la parte de atrás de la estación, él se sorprendió de encontrar al Sargento Wield esperándolo con Shaheed Singh.
‘El Policía Cadete Singh tiene algo interesante que contarle, señor,’ dijo Wield.



Capítulo 10

Dalziel conoce a Penny Highsmith

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Andrew Dalziel estaba aburrido. A él no le gustaban mucho las conferencias. No estaba mal encontrarse con viejos amigos y tomar algunas bebidas con ellos, pero aparte de esto él no había encontrado mucho más que le interesara.
En su segunda tarde en London tomó un mapa de calles y salió a encontrar el piso de Penélope Highsmith. Él encontró la casa, y deambuló alrededor de ella durante un rato, manteniendo un ojo en la puerta de entrada. Él estaba afortunado. Estaba cruzando el edificio por tercera vez cuando un taxi paró justo fuera y una mujer bajó. Él la reconoció enseguida. Alta y bien vestida, con espeso pelo negro rizado, parecía más joven de lo que él se esperaba. Él se paró, como si de pronto se sorprendiera.
‘¿Penny?’ él la llamó. ‘¿Es realmente usted, Penny Highsmith?’
‘Sí,’ dijo la mujer. ‘¿Quién demonios es usted?’
‘Andy Dalziel,’ dijo él. ‘¿Me recuerda?’
‘Por supuesto. ¿No estaba usted en la policía? Ha engordado.’
‘Sólo un poco,’ dijo Dalziel, sonriendo. ‘Estoy aquí abajo a causa de una conferencia.’
‘¿Aún es policía?’
‘Sí.’
‘¿Aún sigue casado?’
‘No.’
Él esperó.
‘¿Tomamos una taza de café, entonces?’ dijo ella.

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Una vez dentro de su confortable piso, él se relajó en un profundo sillón y miró cómo ella se movía por alrededor, haciendo el té.
Ella era casi como él la conocía años atrás; cordial, independiente, alegre –y muy atractiva. No era justo, él pensó. Yo soy viejo y gordo, y ella no.
‘¿Por qué dejó usted Yorkshire?’ preguntó él.
‘Yo siempre tenía la intención de venir a London,’ le dijo ella. ‘Yo sólo fui a Yorkshire a cuidar a la tía Florence durante un período corto. Entonces ella murió, y yo conseguí la casa y el dinero. Por ese tiempo mi hijo estaba en el colegio. Él adoraba Yorkshire.’
‘¿Está él todavía allí?’
‘Oh sí. Aún en Rosemont. Él se casó con una simpática chica. Tienen dos niños. Yo subo y los visito a veces, sólo por un día o dos. Yo prefiero mi pequeño piso aquí a esa gran casa.’
‘Estoy sorprendido de que no la vendiera.’
‘Estuve cerca,’ dijo ella. ‘Patrick estaba a punto de finalizar el colegio y empezar a trabajar. Habría sido una buena idea hacer una mudanza.’
‘¿Qué ocurrió para que se parara?’
‘El comprador se murió,’ dijo Penny Highsmith.



Capítulo 11

¿A quién conoce Daphne?

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‘Debes decirnos sus nombres,’ dijo Wield.
Shaheed Singh se sintió atrapado y avergonzado de ser desleal a sus viejos amigos, aún desesperados por triunfar en su trabajo.
‘¿Por qué?’ preguntó. ‘Yo pensaba que tú sólo estabas interesado en la Mrs Aldermann esa.’
‘Decidámonos en quién o en qué estamos interesados,’ chilló Wield. ‘¡Tu trabajo es obedecer órdenes!’
¿Por qué me odia tanto? Pensó Singh miserablemente.
De hecho, Wield lo sintió por el chico. Pero Pascoe había hablado por teléfono con Dalziel, y Dalziel decidió que el chico debía ser interrogado.
‘Tienes que contárnoslo,’ dijo Wield más suavemente. ‘Quizás no será tan grave para ellos, no si pueden ayudarnos.’
Singh parecía un poco más feliz.
‘Yo sólo conozco a dos de ellos,’ dijo él. ‘En el colegio ellos iban a mi clase. Mick Feaver y Jonty Marsh.’

‘Feaver y Marsh,’ dijo Pascoe. ‘¿Sabemos ya algo sobre ellos?’
‘Feaver no tiene antecedentes,’ dijo Wield. ‘Marsh ha estado en apuros una o dos veces. Usted conocerá a su hermano Arthur. Tiene un historial tan largo como su brazo. Robando en casas, principalmente.’
‘Ok,’ dijo Pascoe. ‘Hablaremos con Marsh primero. Tráemelo.’
Wield miró en silencio, admirando la habilidad de Pascoe para conducir al chico hasta sus recuerdos de lo que había sucedido en el aparcamiento de coches. Marsh recordó el BMW claramente, y su color –azul oscuro.
‘Eres un buen testigo,’ dijo Pascoe. ‘Ahora bien, ¿estás seguro de que el coche del que la mujer se bajó era el coche que fue rayado?’
‘Oh, sí,’ dijo Marsh. ‘Seguro a muerte.’
Pascoe no dijo nada, pero dejó que el chico se diera cuenta de que ahora su culpabilidad estaba clara.
Después el habló con Mick Feaver. Mick recordó más detalles sobre el BMW. Además admitió que él había rayado el coche de Daphne.
Finalmente, Pascoe vio a los dos chicos juntos.
‘Habéis admitido haber dañado cuatro coches,’ les dijo a ellos. ‘Esto es serio, y tenemos que tener un informe de ello. Sin embargo, sabemos que sois buenos chicos. Mi propio agente me lo dijo. De momento nosotros no debemos ir más lejos con este caso. Por favor entended que habéis sido muy afortunados, y alejaos de problemas en el futuro. ¿Está claro?’
‘Sí, señor.’ Los chicos estaban ansiosos por irse.
Cuando se habían ido, Pascoe le dijo a Wield, ‘Sabe, hay algo muy interesante acerca de ese BMW azul oscuro.’
‘¿De qué se trata, señor?’
‘Yo sé a quién pertenece. Tuve que examinarlo recientemente porque la puerta de un garaje se le cayó encima.’
‘¿Quiere decir que es de Elgood?’
‘Sí. He comprobado la descripción. Definitivamente es suyo.’
‘Lo cual significa…’
‘Lo cual significa que –conociendo la reputación de Dick Elgood con las mujeres- podemos estar seguros de una cosa. El día anterior él vino a decirnos que Patrick Aldermann estaba intentando asesinarlo, él había estado descansando en su casita de vacaciones, ¡follando con la mujer de Aldermann!’



Capítulo 12

El final de una aventura

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Dick Elgood estaba totalmente relajado, flotando sobre su espalda en las aguas templadas del mar.
Si él levantaba su cabeza, podía ver cerca de la playa su casita de vacaciones, que estaba cerca del borde de un acantilado.
Hace veinte años, cuando él compró la casita, no estaba tan cerca del borde, pero todos los inviernos el mar rompía más cantidad del acantilado sobre la playa.
A Elgood no le preocupaba eso. No tenía niños a quienes dejarles la casita. Él la había comprado muy barata. Estaba algo fascinado por su inestabilidad y porque la forma de la costa estaba siempre cambiando.
Ahí él se podía relajar, con una mujer o sólo. Aquel día quería estar solo. Él había tenido que ocuparse de una difícil reunión el día anterior. A veces eran duras, y algunos de sus empleados tenían que perder sus trabajos, pero él tenía bien controlada la situación, y ahora ese soleado día de paz era su recompensa.
O quizás no. Un coche paró en frente de la casita. Él pensó por un momento en ocultarse, pero sabía que debía dar la cara. Era Daphne Aldrmann. Él nadó hacia la playa.
‘Hola, mi amor,’ dijo él. ‘Es una agradable sorpresa. ¿Cómo sabías que yo estaba aquí?’
‘Patrick estuvo hablando con Eric Quayle por teléfono la noche anterior. Él se lo contó.’

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Hablando, estaban ellos, Elgood pensó. Tal vez Patrick pensó que Quayle podía ascenderlo a la Junta Directiva. Buena cosa él había hecho con telefonear a London el día anterior. Eso debería para el pequeño plan de Aldermann.
Él sonrió a Daphne. ‘Vamos a la casita, amor, y tomamos una taza de café. ¿Cuánto tiempo te puedes quedar?’
Cuando subían por el sendero del acantilado, Daphne dijo, ‘¿No te da miedo, el mar cerrándose todos los años? Es bonito, pero es tan inestable.’
‘¿Quieres decir que no me gusta Rosemont? Pero si hasta Rosemont no permanecerá por siempre. Nada lo hará. Me gusta el cambio. No me preocupa.’
Daphne hizo el café mientras él se vestía. Tan pronto como se sentaron, ella dijo, ‘Dick, yo vine a decirte que se acabó lo que había entre nosotros.’
‘Él no se sorprendió. Ella nunca había estado realmente interesada en él, podía decir él. Eso no era una decepción, y él lo encontró fácil para sonreír y decir, ‘Bien, nosotros podemos ser sólo amigos. Nosotros no tenemos porqué hacernos daño el uno al otro. No nos sintamos culpables por esto.’
Su aventura con Daphne no había sido planeada ni esperada.
Él la había conocido cuando Aldermann se unió a la compañía como asistente de Chris Burke. Estaba encantado con ella, más de hábito que por que ella lo atrajera a él, pero él se fijó en que ella estaba ansiosa por conocerlo para hablar sobre el trabajo y el salario de su marido. Él supuso que ellos tenían poco dinero. En varias ocasiones la sacó a comer.
Entonces Burke murió, y Patrick adquirió su trabajo. Más tarde, después de que Eagles hubiera muerto, Elgood observó que Patrick estaba esperando conseguir un lugar en la Junta, y sabía que él no lo quería allí. Él era honesto con Daphne, al contarle como se sentía. Eso fue el mismo día más tarde de que él contara a Patrick, ‘¡Si alguna vez consiguieras un lugar en la Junta, sería por encima de mi cadáver!’

53
Dick Elgood no esperó a escuchar a Daphne de nuevo, pero para su sorpresa ella había telefoneado, preguntando por él. Él ya había planeado hacer una visita a su casita de vacaciones el próximo día, así que él la invitó a que fuera con él. Él no estaba seguro de que ella fuera a ir hasta el momento en que ella condujo hasta el garaje y salió de su coche.
Todo el camino hasta llegar a la costa ella estuvo hablando nerviosa sobre Patrick. Él todavía parecía estar tan seguro de su éxito. Era como si él conociera el futuro, sabía con seguridad que le saldría todo bien, y que tendría siempre Rosemont.
Unas cuantas bebidas en la casita la relajaron, pero ella aún parecía preocupada y nerviosa hasta que Elgood finalmente la tomó en sus brazos.






Capítulo 16
Pascoe no estaba seguro de qué pensar cuando Shaheed Singh le vino con la historia de Mick Feaver y el robo planificado en Rosemont.
Dalziel, sin embargo, se llenó de entusiasmo cuando Pascoe le contó lo del otro lado del teléfono.
‘Eso es justo la excusa que necesitas para regresar a Rosemont y realizar una buena indagación,’ dijo él. ‘Diles que necesitas comprobar todas las cerraduras y ventanas. Nunca se sabe lo que te puedes encontrar.’
Pascoe le habló sobre sus visitas a Masson, Capstick y Mandy Burke.
Dalziel le hizo varias preguntas, entonces dijo, ‘¿Masson piensa que Penny destruyó el testamento de su tía Flo?’
‘No me extrañaría…’ dijo Pascoe con cautela.
‘La veré de nuevo el viernes por la noche. Veré de que me puedo enterar. Y hablando de testamentos, esa mujer de Burke ¿parecía cómoda, o no?’
‘Mucho,’ dijo Pascoe. ‘Además, yo pienso que está muy bien económicamente.’
‘No seas sucio, hombre. Tú tienes que investigar el dinero de Mandy Burke –ver si hay algo que huela interesante.’
‘Yo no me termino de creer que haya estado en esa conferencia,’ le comentó Pascoe a Wield. ‘Él parece estar mucho más interesado en Mrs Highsmith de momento.’
El próximo trabajo de Pascoe era ver a Dick Elgood. Estaba muy claro que Elgood no se alegraba al verlo.
‘Le dije que dejara el caso,’ dijo él, ‘Pero escuché que usted aún seguía con su investigación.’
‘Yo tengo un asunto que arreglar,’ dijo Pascoe. ‘Una vez que hemos empezado a investigar un crimen, no podemos parar de pronto.’
‘¿Incluso si has incitado a tu mujer para que espíe a la gente?’ dijo Elgood antipáticamente.
‘Deberías explicar ese comentario,’ dijo Pascoe en voz baja.
‘¿Fue sólo por casualidad que tu mujer hablara primero con Mrs Aldermann el día después de que yo viniera a verte?’
‘Me pregunto cómo sabes tanto sobre Mrs Aldermann,’ dijo Pascoe. ‘Déjame contarte lo que nosotros sabemos sobre ella. Sabemos que el día antes de que tu vinieras a verme pasaste el día con Mrs Aldermann en tu casita de vacaciones.’
‘No lo negaré. Pero mi vida privada es asunto mío.’
‘Tú lo hiciste asunto mío también cuando viniste a contarme que su marido estaba intentando matarte,’ dijo Pascoe.
‘¿Quieres decir que Aldermann puede estar celoso? ¡Tonterías! Sus rosas son lo único que a él le importa. Si yo intentara quitárselas todas a él, ¡sí estaría celoso!’
‘¿No es eso lo que estás intentando hacer para no dejar que se acerque a tu Junta Directiva?’
‘Quizás.’ De repente Elgood se puso serio. ‘Yo estoy haciendo lo mejor para la compañía. Todo se organizará la semana que viene en la reunión de la Junta, cuando Aldermann esté fuera del camino, visitando ese extravagante colegio donde lleva a su chico.’
‘Esperarás hasta que él esté fuera del camino, y ¿todavía dices que no le tienes miedo?
‘No. Yo quiero que olvides todo eso. ¿Cuántas veces tengo que decírtelo?’
Pascoe estaba a punto de dejarlo, cuando el teléfono sonó.
‘Es para ti,’ dijo Elgood. ‘Termina pronto. Algunos de nosotros tenemos que trabajar.’
Era el Sargento Wield con una noticia urgente para Pascoe. Wield había estado investigando el dinero de Mandy Burke. Ella montó su propio pequeño negocio, que le estaba yendo bien. Eso apenas era sorprendente, ya que ella había recibido mucha ayuda y consejos de un conocido hombre de negocios local.
Pascoe colgó el teléfono y se giró hacia Elgood. ‘Estoy asustado de tener que hacerte una pregunta más, Mr Elgood,’ dijo él. ‘¿Cuál es o fue exactamente tu relación con Mrs Mandy Burke?’
Para su sorpresa, Elgood cedió inmediatamente.
‘Debo para bien decirte,’ dijo él, de pronto pareciendo cansado y envejecido. ‘Obviamente lo sabes todo. Yo no he hecho nada que esté en contra de la ley. Te contaré la verdad. Tuve una aventura con Mandy Burke. Ella se solía venir a la casita conmigo.’
Él continuó, ‘Nos conocimos accidentalmente en la ciudad ese día. Comimos juntos, y entonces ella propuso que nos fuéramos a su casa. Yo pensé que era demasiado arriesgado, pero ¡no había stop para ella! Cuando vi la escalera de los obreros, me quise ir inmediatamente, pero ella dijo que ya habían finalizado por aquel día, y que no volverían.’
‘Bien, reduciré a corta una historia larga, nosotros estábamos en la habitación cuando escuchamos un ruido. Antes de que yo pudiera pararla, Mandy corrió hacia la ventana. Ella es así, nunca piensa antes de actuar. Cerró las cortinas, y el pobre del viejo Chris estaba en el final de la escalera, ¡como un mono en un palo! Nunca olvidaré su cara. Mandy dio un gran grito, y él calló. Nosotros bajamos rápidamente, pero él estaba allí extendido, muerto. Estábamos conmocionados, Pascoe, créeme. Ninguno de nosotros quería ver al pobre del viejo Chris Burke muerto, pero teníamos que protegernos. No queríamos que toda la historia saliera en los periódicos del sábado.’
‘Así que mentisteis a la policía.’
‘Él se cayó de una escalera. Eso era cierto.’
‘Tendré que informar de esto.’
‘No te repetiré más lo que acabo de decir,’ dijo Elgood. ‘Lo negaré todo. Mandy os dirá algo a cualquiera de los dos. Y, por el amor de Dios, dejad el caso Aldermann, ¿vale?
Mientras Peter Pascoe le estaba hablando a Dick Elgood, Ellie estaba sentada en el Chantry Cofee House con Rose, esperando a Daphne Aldermann. A Daphne se le había hecho tarde.
Ellie decidió salir, cuando de pronto Daphne apareció en la puerta, con la cara algo sonrosada, como si tuviera prisa.
‘Siento llegar tarde,’ dijo ella. ‘Olvidé mi monedero, y tuve que regresar a casa. Cuando llegué, encontré a un hombre en el jardín, que dijo que era de la compañía del agua. Él dijo que venía a resolver un problema con las tuberías de nuestra casa. No sé de que estaba hablando. Yo no creo que haya ningún problema. De todas formas me he librado de él, y’-
‘Daphne,’ Ellie interrumpió, ‘No debería en verdad decirte esto, pero Peter me dijo la última noche que habían habido muchos robos en grandes casas recientemente. Él ha sido informado de que Rosemont está en la lista de los ladrones. Aunque puede no ser cierto. Él dice que irá a verte por ese asunto.’
Daphne parecía tan alarmada que Ellie estaba casi arrepentida de lo que había dicho.
Entonces dijo Daphne, ‘Supongo que me hablas de lo que te dije ayer.’
‘No. Francamente, no le he dicho a Peter nada,’ dijo Ellie. ‘Él me dijo que vería a Mr Elgood hoy, pero no sé por qué. Por favor créeme. No hemos estado hablando de ti.’
‘Te creo,’ dijo Daphne. ‘Debo decir que me cuesta imaginarte como una espía de la policía. Mira, he decidido que quiero decirte todo sobre Dick y yo, y sobre Patrick también.’
‘¿Estás segura?’
‘Sí. Aquí no, pero vayamos a caminar, si no te importa.’
Ellas dejaron el Chantry Coffe House y caminaron hacia un parque tranquilo y al sol como dijo Daphne.
‘Estaba preocupado por Patrick. Es difícil explicar por qué. Él parece tan seguro todo el tiempo de que puede conseguir todo lo que él quiere. No sé si está ocultándome algo o no. ¿Sabes por qué empecé a citarme con Dick? Porque quería hablar sobre Patrick, enterarme de cómo le iban las cosas en el trabajo. Entonces, un día, cuando era la hora de comer, Dick me dijo que no quería a Patrick en su Junta Directiva.
‘Entonces empecé a preocuparme por nuestra situación económica –el coste de nuestra casa y nuestros jardines era enorme. Yo siempre había dejado todo eso a Patrick. Sabía que tenía algo de dinero de papá, y Patrick tenía algo de su tía, y de una señora anciana cuyo dinero él solía administrar cuando trabajaba en Harrogate. Deberíamos habernos administrado adecuadamente, pero de pronto sentí que tenía que conocer los detalles. Así que yo estimulé a Patrick.
Imagina cómo me sentí, cuando me dijo con calma que todo el dinero se había esfumado. Nosotros estábamos en verdaderas dificultades económicas, aunque él tenía un buen salario como jefe contable. Aún así, el me dijo que todo iría bien. Yo le grite diciéndole que podía olvidar su sueño de estar en la Junta de Elgood. Él dijo que eso no me importaba. Yo le dije que tendríamos que vender Rosemont. Y dijo que nunca sería necesario. Entonces tuve miedo de él. Parecía estar loco.
Llamé a Dick. Quería hablar con él sobre Patrick. Dick me dijo de ir a la casita de vacaciones con él. Por supuesto que sabía que él llevaba a sus mujeres allí, pero acepté. Él me escuchó. Era amable conmigo, encantador de una forma pasada un poco de moda. Después, me di cuenta de que lo había asustado. Él pensó que le estaba advirtiendo de que Patrick se había librado de la gente que se había interpuesto en su camino, así que corrió a llamar a la policía.’
‘Sí,’ dijo Ellie. ‘Fue a ver a Peter.’
‘¿Seguro que Peter no cree que Patrick ha hecho algo malo? Por la forma en que describiste a Peter, parece un hombre sensato.’
Ellie no respondió la pregunta de Daphne.
‘Tendrás la posibilidad de conocer a Peter pronto,’ dijo ella. ‘Quiere veros a ti y a Patrick antes de que os vayáis la próxima semana.’
‘Excelente,’ dijo Daphne, ‘Puede venir y vernos el sábado.’
Las dos mujeres salieron del parque en un estado de amistad que ambas sabían que podía resultar ser la calma antes de la tormenta.


CAPÍTULO 17
Penny disfrutaba de su bebida y comida pero no se podia comparar con Dalziel,que se estaba poniendo las botas, tomando la cena en un restaurante. Disfrutaba de la compañía de una bella mujer. Penny le pregunta si la ha encontrado por casualidad o era premeditado. Dalziel le dice que si cree que es cosa del destino, a lo que Penny responde diciendo que no parece que ese disfrute sea de la investigacion policial. He estado vigilando a Patrick, siguio ella. Dalziel le pregunto si Patrick se quedo mucho tiempo con ella, y esta le dijo que Patrick no se queda mucho en el mismo sitio. Dalziel le pregunta si no quiso casarse con el padre de Patrick, y Penny responde diciendo que no es asunto suyo, y Dalziel se disculpa. Penny dice que en general siempre la han tratado mal pero Flo y Edi eran generosos. Dalziel le pregunta si entonces le sorprendio la herencia, pero ella dijo que realmente ella era la unica heredera posible. Dalziel le pregunta que pasa con Patrick, el tambien era pariente y Penny contesta que a Patrick le gustaba mucho Rosemont, pero Penny preferia Londres. Dalziel le dice que Patrick se debio de entristecer de la muerte de Eddy, y ella contesta afirmativamente. Tras la muerte de Eddy Penny le dijo a Patrick que no deberian volver a Rosemont, pero Patrick no le hizo caso y quería quedarse en Rosemont. Dalziel le dijo que fue una suerte que Flo muriese justo despues de romper la herencia. Penny se pilla un rebote y arma el taco en el restaurante pero Dalziel le insiste en la pregunta. Penny dice ahí te quedas machote y Dalziel se coge un taxi y Penny se mete al taxi porque se habia dejado la mochila. El taxi los deja en casa de Penny. Dalziel entra en casa de Penny con la escusa de revisar por si los ladrones. Entra en su dormitorio y un tio detrás de la puerta le suelta una galleta. El tio se abre y tira a Penny al suelo, mostrando su asqueroso pelo detrás del peluquin. No parece que el ladron haya robado nada, Dalziel se sienta como si estuviese protegiendola y chuscan.

CAPITULO 18
Dafne se dispone a hablar con Patrick acerca del futuro de su matrimonio, de si hay que dejarlo o no. Esperaba que volviese de Londres. Al llegar Patrick ella decide no entrar al trapo aun porque llega feliz, relajado y con un ramo de rosas, que eran de un tipo especial que habia creado para ella. Patrick le sale con que las va a comercializar y Dafne dice pero ke dices!! Pero queria Patrick guardar el secreto hasta tener convencimiento de su éxito. Dafne se lamenta por no haberse dado cuenta. Patrick se siente capaz de mandar a la mierda a dick elgood y su ascenso que iba a ser uno de las cabecillas de la empresa, quedandose en su puesto para tener tiempo para las rosas. Dafne se lamenta de haber tenido intencion de romper con Patrick. En ese ambiente de inusual felicidad llegan Pascoe y Sergeant Wield para revisar la seguridad entorno a lo del robo que se iba a cometer. Dafne guia a Pascoe por la casa y Wield se queda charlando con Patrick en el salon. Dafne le cuenta a Pascoe la paranoia de Patrick, sus primeras malas intenciones y su folleteo con Elgood. Ahora todo esta bien para ella y Pascoe se alegra, porque le caia bien. Se largan de la casa Pascoe y Wield. Dalziel se entrevista con Mason, el abogado de Penny. Dalziel le pregunta porque no hizo nada sabiendo que Penny podia haber roto la herencia. Mason sospecha que Flo pudo haber roto la herencia de Edy por temor a que parte del dinero fuese para Penny. Por esta suposicion concluye que Edie era el padre de Patrick por raro y antinatural que suene.


CAPITULO 19
Elgood estaba en su despacho y recibe la visita de un detective privado (Raymond Easey) cuyo trabajo era recoger pruebas de las dificultades financieras de Patrick. Descubrio que su piso en Londres era de su madre y tras registrarlo encontro la herencia de Florence. Penny encontro la herencia perdida de Flo y la escondio mientras pensaba que hacer con ella, ya que mientras no apareciese, ella se quedaba el dinero y dejo la herencia escondida. Elgood avisa a Patrick de que tiene ese documento, y quedan en la casa de campo de Elgood al dia siguiente con la familia y tal para enseñarsela, a cambio de que Patrick traiga una carta afirmando que no quiere optar al cargo al que le iban a ascender. Penso en la imprudencia que iba a cometer e hizo una copia de la herencia guardando el original. Invita a Dalziel y a Pascoe. Estaban en un clima ambiental agradable tiraos en la playa de buen rollito. Patrick va con Elgood a lo que es la casa para ayudarle con unas rosas del jardin. Dalziel iba to ciego subio con Pascoe mientras Elgood se pegaba una ducha. Patrick le da las llaves de Rosemont a Pascoe para que vigilasen la casa cuando Dafne y Patrick estubiesen fuera. Le dice a Elgood que el problema de su jardin es la sal y los insectos. Le eseña los insecticidas a Patrick y los guarda en el desvan al lado del deposito de agua. Quedan en que Patrick ira otro dia a la casa.

CAPITULO 20
Wield y Singh estaban en Rosemont por lo de la operación vigilancia, entre otros policias. Singh deseaba accion. Dalziel y Pascoe (tambien en la casa) salen al jardin a dialogar. Dalziel le pregunta a Pascoe si sospecha aun de Patrick, y Pascoe se remite a la ausencia de cuerpos para no tener sospechas aun de el. A todo esto habia pasado ya la noche. Oye un ruido y ven llegar una furgoneta de los Caldicotts (jardineros). Jony marsh, mike feaver arthur marsh y su panda llegan. Wield dice que son jardineros y no tienen pruebas pero Dalziel no duda de que sus intenciones son to gordas (rollo destroyer). Dalziel pilla a arthur marsh en el ajo robando y lo aplasta. Jonty marsh candelero en mano subio las escaleras. Wield le siguio, se oyo un grito y despues silencio. Wield se encontro al cadete to reventao y sangrando por la cabeza. La furgoneta estaba bloqueada por coches de la policia y wield ve desde dentro a jonty colgado con la cara blanca, e intento ponerle dentro.


CAPITULO 21
Dick elgood llega el martes a su casa de la playa de noche el mismo dia que quedo con patrick. Se levanta al dia siguiente y se va a duchar empieza a picarle todo y se frota lo ojos empeorando la situacion, sale de la casa y se mete en el mar desesperadamente y las olas devuelven su cuerpo a la orilla. Pascoe Dalziel y Wield van a visitar al hospital a Singh, dieron animos a Signh, su herida no era grave y se sentia mejor. Vuelven a la comisaria y Dalziel se entera de que elgood la a espichado, lo kuenta y despues pascoe deduce ke a podido ser por los insecticidas que han debido caer en el tanque de agua. Dalziel sospecha de Patrick a lo que pascoe le contesta que ha estado fuera desde el lunes con lo de Londres y que el domingo por la noche estuvieron Patrick y su esposa con los policias. Pascoe va a Rosemont. Lo recibe Daphne que estaba con Ellie. Pascoe va ha hablar con Patrick que estaba en su jardin con las rosas (pa variar) un poco triste. Habla con Pascoe de que se ha quedado sin jardineros. Patrick ese dia en medio de la confusion le habia sido facil coger la herencia de la empresa. Patrick responde esquivo: “va ha haber cambios”. Piensa que Patrick pudo volcar en poco tiempo los insecticidas en el tanque de agua sin que nadie se enterase.

8 comentarios:

WKYA-Radio dijo...

Buen resumen piezas, que menudos piezas teneis que ser xD espero aprovar el examen este de mierda

Buen rollito? xD = How high, con red y meth de protas ...

Saludos!

guajiro dijo...

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guajiro dijo...

noindex

guajiro dijo...

"noindex"

Nina Leonova dijo...

Yeah, me ha resultado muy útil. Muchas gracias, sea quien seas ^^

Mélani dijo...

Jajaja muy buen resumen, aunque luego ya cansasteis e hicisteis hay resumenes cutres jaja, espero aprobar mañana y graacias.

Mario dijo...

La verdad que muy buen resumen. Me encanta poder obtener traducciones de internet, de textos que no entiendo de otra forma. Por eso me la paso en los apartamentos en costa del este, buscando textos traducidos por internet

superiker38 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.